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Aquellas brechas que parecen nunca cerrarse

21July
Aquellas brechas que parecen nunca cerrarse

Por: María del Mar Oyola

La pandemia le ha puesto el reflector a muchas situaciones que si bien han estado en la agenda pública se habían quedado en el baúl de los recuerdos de los colombianos; así somos… personas sin memoria. No obstante, la coyuntura ha ayudado a problematizar las situaciones mostrando la debilidad de algunos sistemas del país, la necesidad de cambios estructurales y la magnitud de ciertas brechas que parecen no cerrarse nunca. Hace pocos días salió el informe de mercado laboral realizado por el DANE y dejó en el aire una preocupación que no es aparentemente nueva: las mujeres tienen un índice mayor de desempleo que los hombres.

La tendencia de este fenómeno es innegable, la ENS ha hecho énfasis en que las labores que más realizan las mujeres son aquellas que históricamente han sido “feminizadas” y las cuales constan de altas tasas de informalidad. Las estadísticas revelan que la diferencia de la tasa de desempleo nacional entre hombres y mujeres se acerca a los 6 puntos porcentuales y en comparación con la brecha calculada del año pasado (5 puntos porcentuales), es evidente el detrimento en la igualdad de género del mercado laboral.

Por estos días, los seres humanos nos hemos encargado de tratar de cuantificar las pérdidas económicas y sociales generadas por el prolongado tiempo de crisis. Es cierto que hay sectores que han tenido que asumir costos muchísimo más altos que otros y que la incertidumbre nubla la esperanza. Sin embargo, es el momento adecuado no sólo de resaltar las problemáticas que le han costado a la sociedad, si no también buscar un cambio de mentalidad y comportamiento que le apunte a una mejor Colombia. Aquellas diferencias que nos alejan de ser más humanos deben de ser tratadas desde la génesis. El mercado laboral no puede ser otro campo de batalla en donde se categorice a una persona por su género, la cuestión no radica únicamente en las capacidades sino también en las oportunidades y es el momento preciso para que la brecha laboral encuentre un punto de convergencia.